domingo 13 de julio de 2008
sábado 12 de julio de 2008
jueves 13 de diciembre de 2007
¿La primera navegación? En busca del principio perdido
Sócrates asoció la primera navegación a aquel pensamiento ayudado por el viento de los sentidos que fue característico de los primeros pensadores hasta él, que por eso han sido denominados pre-socráticos. Pensadores que dejaron el puerto de "Mythos" para embarcarse en la aventura de la razón, y kantianamente lograr una isla alejada de las turbulencias del sinsentido, de lo nouménico.
Llegó Kant a alguna isla? Seguimos navegando? La filosofía es Kant transmutado en un Ulises kaváfico que todavía anhela la Ítaca del mundo de las ideas platónico, mientras algunos prefieren el naufragio o regresar a puerto "Mythos".
Llegó Kant a alguna isla? Seguimos navegando? La filosofía es Kant transmutado en un Ulises kaváfico que todavía anhela la Ítaca del mundo de las ideas platónico, mientras algunos prefieren el naufragio o regresar a puerto "Mythos".
domingo 9 de diciembre de 2007
Ciudadanía, religión y autonomía universitaria
Ahora que se plantean en nuestra sociedad cuestiones sobre laicismo, religión y ciudadanía, conviene traer a colación a la maestra de vida (la Historia) para que nos ilustre sobre temas relativos a enseñanza de la religión y a la autonomía del sistema educativo sobre estas peliaguadas discusiones. Consideremos el nacimiento de la Universidad como un fenómeno asociado a la separación de poderes temporales, Imperio, y poderes eternos, Papado. De hecho, la Universidad, desde sus inicios, allá por el siglo XIII, vivió alimentada por goliardos y otros estudiantes no religiosos, y recibió esta polémica de la manera más iracunda posible. Por un lado, los poderes religiosos se negaban a aceptar los estatutos laicos que poco a poco habiánse ido imponiendo en los disintos centros del saber, mientras que los doctores seculares arremetían contra los frailes que osaban ocupar cátedras apoyados por los papas de turno. La llegada de Aristóteles a Europa vino a enervar la disputa, pues la Iglesia temió por su doctrina de ahí que quisiera controlar la educación que se impartía en las aulas de París, Oxford, Bolonia,etc...Mientras tanto, los maestros de las facultades de Artes veían con buenos ojos aquél fresco pensamiento que venía a animar un poco la oscura vida medieval. Tomás de Aquino se vio envuelto en esta polémica y le costo obtener la cátedra en París, aunque los dominicos tenían ya una y los Estatutos impedían conceder otra a los defensores de la fe. Hacia el final del siglo XIII, el futuro Bonifacio VIII dejó bien clara la cuestión: la Universidad de París sería destruida antes que claudicar ante los defensores de la razón.
sábado 8 de diciembre de 2007
miércoles 5 de diciembre de 2007
viernes 26 de octubre de 2007
El intelectual y la política
DEcía Platón que los mejor dotados para gobernar serían justamente los que menos querrían hacerlo, mientras que si encontrares alguien dispuesto a ello lo estaría por mor de otras cosas, dinero, fama, honores, poder, pero no por lo más importante, la preparación intelectual. El futuro rey-filósofo habría así de ser obligado a serlo pues lo más probable es que prefiriera residir sine die en la Isla de los Bienaventurados y no echaría de menos la caverna, qué duda cabe. Pero es obligación de quien ha recibido los dones de la educación en relación a lo más alto devolver lo prestado y convertirse en un justo político y bajar así a las oscuridades de la caverna por mucho que no quisiera.
Desde entonces los intelectuales ya no quieren bajar a la caverna. El imperativo platónico fue así un signo de ausencia que explicitaba lo que es moneda corriente desde entonces, que el intelectual de verdad, con sus alas des-plomadas, prefiere volar solo y alto a planear bajo y exponerse a las miserias de las sombras, no sea que salga escaldado y lo condenen por ser demasiado idealista y utópico, pues la materia no se lleva bien con las ideas, que se lo digan a Sócrates. Al menos Jonás fue engullido y llevado a Nínive a predicar, pero no hay ballenas para intelectuales.
Desde entonces los intelectuales ya no quieren bajar a la caverna. El imperativo platónico fue así un signo de ausencia que explicitaba lo que es moneda corriente desde entonces, que el intelectual de verdad, con sus alas des-plomadas, prefiere volar solo y alto a planear bajo y exponerse a las miserias de las sombras, no sea que salga escaldado y lo condenen por ser demasiado idealista y utópico, pues la materia no se lleva bien con las ideas, que se lo digan a Sócrates. Al menos Jonás fue engullido y llevado a Nínive a predicar, pero no hay ballenas para intelectuales.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




